La violencia de género es una problemática que lamentablemente se encuentra en aumento. Según las estadísticas que proporcionan desde la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema (OVD) las denuncias por violencia doméstica se incrementaron un 60% desde el 2010.
La Dra. Analía Monferrer, responsable de la OVD entrevistada por Tiempo Judicial, aseguró que “en base a estas estadísticas no estamos en condiciones de afirmar que exista un aumento de la violencia pero sí de determinar que hay un crecimiento constante de la cantidad de denuncias que se realizan”. Explicó que esto podría deberse a varios factores: a la visibilización que de estos hechos lleva a cabo la OVD, desde el inicio de su funcionamiento, como también a la exposición que los medios de comunicación realizan desde su lugar, brindando un mayor acceso a la información acerca de cuáles son los derechos de las víctimas.
Monferrer informó que en el 95% de los casos que se registran se observa violencia psicológica, en el 70% física, en el 35% económica y en el 17% sexual, donde los porcentajes exceden el 100%, porque en casi todos estos se observan dos, tres y hasta cuatro tipos de violencia en conjunto. Esto sucede porque la persona que se acerca a la Oficina lo hace luego de sufrir hechos de violencia durante un largo periodo de tiempo. Y afirmó que “esta problemática atraviesa todos los sectores socioeconómicos y todos los niveles de instrucción”. Y que, sin embargo, “todavía siguen existiendo ciertos prejuicios hacia la víctima, como el hecho de pensar que se queda con quien aparece como agresor porque es de su agrado”.
En cuanto a cómo detectar si la persona se encuentra en una situación de violencia doméstica, desde la OVD aseguraron a este periódico que hay diferentes señales de alerta en una relación, que permiten detectar futuras situaciones de violencia. La mayor cantidad de hechos de violencia doméstica se dan entre varones y mujeres, en las que existe o existió una relación afectiva. Por ejemplo, y sobre todo en adolescentes, la Doctora remarcó que es muy común que los celos sean tomados como parte del interés por el otro. Sin embargo, todo control sobre otro puede significar señales que permiten intuir una posible escala de violencia. “Si se actúa ante el hecho más leve, puede llegar a prevenirse un resultado más grave”, sentenció.
Noelia Figueroa, secretaria de Género de la CTA de Rosario y una de las referentes en la defensa de los derechos de la mujer, señaló que en su opinión hay motivos que marcan el aumento significativo de denuncias. En primer lugar, la violencia está creciendo porque los hombres se sienten presionados contra los privilegios que están teniendo las mujeres en la sociedad.
En segundo lugar, aumentó la violencia social en general, lo que le permite a la mujer animarse a denunciar casos de violencia contra su persona. En último lugar, la ayuda que se proporciona desde los medios de comunicación y desde diferentes organizaciones de mujeres y entes regulares, donde se han permitido nombrar a la “violencia de género” como corresponde. Figueroa declaró que es necesario que el Estado garantice el Derecho de las mujeres y que las proteja, que sancione las denuncias que recibe, poniendo en marcha distintos mecanismos para tratarlas, que intervenga de manera activa y con un seguimiento constante para poder combatir esta problemática. Además, que ampare a las mujeres agredidas y que les proporcione una contención psicológica, y también económica, ya que existen muchas que no pueden acceder a esta ayuda.
Existe la ley, pero no hay una aplicación real. Es fundamental que se implemente la ley 26.485: de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales, aprobada en el 2009; y que se implementen campañas de prevención, sobre todo en la juventud, para que las personas entiendan y puedan darse cuenta de las múltiples manifestaciones y niveles que puede presentar la violencia de género.
Las dos entrevistadas remarcaron que es necesario que el Estado, en todos sus niveles, logre hacerse cargo del desborde que existe en la actualidad con respecto a la violencia de género intensificando los recursos disponibles y otorgando mayor presupuesto para la atención de las víctimas. Solución que claramente busca disminuir paulatinamente estos casos de violencia.





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