Buenos Aires
22 de Septiembre 2017

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Reparación histórica: expectativa y realidad

Por Silvia Ballesteros, abogada colaboradora de elDial.com

 

En primer lugar corresponde decir que fui una defensora de la “Reparación Histórica”. Creí que finalmente había llegado un sistema que podría beneficiar a los jubilados y pensionados, que habiendo hecho aportes al sistema, han sido dejados de lado en sus planteos y necesidades.

 

Antes de que fueran aprobados en el Congreso los proyectos de ley, comencé a estudiar el tema. Con el proyecto de ley en mis manos, los sistemas de cálculo y la proyección posible, comencé a pensar y confiaba en que finalmente había llegado una solución a la histórica problemática. Una vez promulgada, estuve expectante de la aplicación y crítica de algunos aspectos.

 

Entendí que la “Reparación Histórica” permitiría un reajuste abreviado real y sincero, evitando la angustiosa espera que conlleva un juicio en nuestro país.

 

Los cálculos -en muchos de los casos en los que pude ponerlos a prueba- eran buenos. Las ofertas, en su mayoría, coincidían con lo esperable en un juicio de reajuste federal, conforme a la doctrina y jurisprudencia.

 

Pero ha pasado un año y desde las expectativas a la realidad, debo ser realista, no ha sido lo esperado. Desde mi mirada, lo fundamental es que por este mecanismo se intenta establecer procesos que puedan satisfacer a los involucrados en un corto plazo, procurando generar procesos colectivos y automáticos, teniendo en cuenta la enorme cantidad de jubilados a los que les alcanza el “programa”.

 

Los Acuerdos Transaccionales que se celebren entre las partes, deberán procurar por un lado, que el jubilado se encuentre adecuadamente informado (en este punto es fundamental la tarea que se lleva adelante por medio de la ANSES), pero también de la debida intervención del abogado previsionalita y por el otro, que la cuestión litigiosa quede definitivamente resuelta con la aceptación de los términos del acuerdo.

 

Pero desde el inicio, son más dudas que certezas.Solo han cobrado aquellos a quienes se les ha pagado de oficio –sin que ninguna mirada externa técnica o profesional- haya controlado si es correcto o no la estimación.

 

Creo que esto es lo que le está sucediendo a la “Reparación Histórica”, empieza a resquebrajarse lentamente. ¿Qué fue lo que sucedió? ¿Por qué el año pasado se estimaba que dos millones y medio de beneficiarios se sumarían al programa, y son solo trece mil los que han homologado el acuerdo?

 

¿Qué fue lo que falló? Que frente a la falta de interés o conocimiento de los beneficiarios, el propio Estado comenzó a pagar “compulsivamente” casi un millón de reajustes por reparación histórica y han prorrogado el plazo de aceptación, porque no han aceptado ese pago ni el 50% de los beneficiarios. ¿Fue porque los abogados no aceptan el pago que no llega ni a dos IUS arancelarios de la Provincia de Buenos Aires?

 

A pesar de tener múltiples contactos con los jubilados, con los abogados y el Estado, no tengo una respuesta. Solo sé que falta mucho para alcanzar el número anunciado.

 

Lo concreto es que la estadística oficial indica que aún queda mucho por hacer. Los reajustes son producto de aceptar que se ha pagado defectuosamente y esa deuda que tiene el Estado con la sociedad con los adultos mayores, no ha quedado saldada.

 

El rol de los abogados es entender que si bien puede ser un trámite simple, detrás existen múltiples derechos complejos que engloban al haber jubilatorio. La defensa de los derechos es una facultad reservada a los abogados, y en ese punto debemos ser conscientes que no es solo un aumento del haber, sino la redeterminación de un derecho y una renuncia a acciones.

 

Espero que pronto logre dar el Estado la seguridad necesaria y concrete el pago anunciado, para que los dos millones de beneficiarios puedan tener el haber jubilatorio que les corresponde.

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