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¿Qué hacer con los violadores que cumplen su sentencia?

El debate lo trabajo una víctima de abuso sexual infantil y creador de la ONG “Adultos por los derechos de la infancia”. Sebastián Cuattromo fue abusado por un profesor y 12 años después logró contar su verdad y mandarlo a prisión. Hoy, su abusador, Fernando Picciochi,  cumplió su condena, y fue encontrado trabajando como portero en Mar del Plata. La ciudadanía lo escrachó y decidieron separarlo de su función. Desde la ONG impulsan el debate público para limitar los empleos de los abusadores para “en pos de la protección y en la prevención de la infancia”. 

Hace poco se cumplieron 6 años del fallo que condenó en juicio oral y público al ex profesor del Colegio Marianista en Avenida Rivadavia al 5600 de la Ciudad de Buenos Aires, Fernando Picciochi, quien fue denunciado por el abuso de varios de sus alumnos, pero uno solo se encargó de contar su verdad y llevarlo a la Justicia. Se trata de Sebastián Cuattromo, un héroe quien junto a Silvia Piceda, madre víctima de abuso de su ex pareja fundaron la ONG que lucha por prevenir los abusos sexuales infantiles. 

Desde la entidad pusieron en la agenda mediática el debate sobre que hacer con los abusadores condenados pero libres. ¿Deben trabajar? ¿Se les debe prohibir ejercer empleos donde tenga cerca niños? ¿Se les debe impedir trabajar? ¿Están enfermos?

En diálogo con Tiempo Judicial, Cuattromo explicó que su intención es abrir el debate público para lograr consenso en un proyecto de ley civil o laboral para prohibir algunos trabajos para evitar y prevenir situaciones de abuso de quienes recibieron condenadas por agresores sexuales.

La medida se enmarca en la situación ocurrida en la ciudad de Mar del Plata.  Una profesora pampeana se enteró de que un exreligioso condenado por abuso sexual y corrupción de menores estaba trabajando como portero en un edificio de departamentos donde era propietaria. A partir de su reclamo a la administración, el hombre fue separado de su puesto.

La docente Blanca Roberto se puso en contacto con una de las víctimas de Picciochi, el exhermano Marianista que muchos años antes abusó de alumnos. Sebastián Cuattromo, que muchos años después del abuso sufrido cuando era un niño consiguió llevar a juicio a su victimario y que fuera sentenciado a 12 años de prisión.

Blanca, que enseña Construcción de Ciudadanía, viajó a Buenos Aires para conocerlo y lo invitó a Mar del Plata. En el edificio de Moreno 2254, hubo una reunión donde Sebastián agradeció la actitud del consorcio que demuestra que ya no hay “permiso social ” para el abuso.

Desde allí, mantuvieron reuniones con CTA Autónoma, con organizaciones sindicales para plantear el debate en organizaciones de trabajadores y trabajadoras, y hasta un reciente encuentro con senadora nacional peronista por la Provincia de Entre Ríos, Sigrid Kunath.

La senadora es autora del proyecto sobre ley de respeto a los tiempos de las víctimas que modificó el Código Penal argentina en 2015 y amplió los plazos de prescripción en este tipo de causas. Al momento de presentar una denuncia ahí se activa el mecanismo de los plazos de prescripción en causas sobre abusos sexuales. 

“Es muy importante la reacción de vecinos en la ciudad balnearia con el condenado por corrupción de menores porque no puede estar trabajando como portero en un edificio. Hay un vació legal y normativo en este sentido para proteger a los niños ante situaciones como forma de prevencíón del abuso”, explicó  Cuattromo citando la Convención sobre los Derechos del niño en su artículo 19  que “obliga al Estado a desarrollar medidas legislativas y administrativas para proteger a la infancia frente al abuso sexual”.

En esa línea, hay algunos trabajos prohibidos a priori “a prohibir para personas condenadas por abuso sexual como portero o encargado, tareas educativas de cuidado, por ejemplo”. En tanto, desde la ONG abrieron el juego y reciben propuesta de diálogo y reflexión critica para debatir en que acotado espectro de tareas si podían desempeñarse. 

¿Por qué pensás que un abusador debe reinsertarse y no pudrirse en la cárcel?

Siento que logré en mi búsqueda de reparación y justicia de más de 20 años que terminaron con el juicio y condena de mi abusador en 2012. Creo que cuando compartí mi historia públicamente sentí que esto tenia un servicio a los demás y servia a ayudar a proteger a la infancia adolescente y del futuro. 

Es muy positivo para lo colectivo y es muy fuerte mi sentido positivo en mi búsqueda de reparación y justicia. Poder sentir cuestiones luminosas y positivas me llevan a actuar constructiva. 

Hay una alta tasa de reincidencia de los abusadores ¿No crees que están enfermos y son irrecuperables?

Nuestra idea es plantear el debate público poniendo como norte a la protección y a la prevención de la infancia. Los agresores sexuales una vez cumplidas sus condenas tienen el derecho a la integración social pero que debe ser acotada regulada para evitar que accedan a personas vulnerables. 

Hay que acotarles las situaciones laborales, controlarlos desde la sociedad y no desatenderlos porque suelen cometer atrocidades a lo largo del tiempo, atrás de un agresor hay muchas víctimas. Como sociedad adulta nos tenemos que hacer cargo de que hacer con los abusadores, no desentenderse, sino que tenga acceso a un acotado espectro de situaciones laborales alejado de los niños, niñas y adolescentes.

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