Buenos Aires
29 de Marzo 2017

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¿Cómo detectar un caso de abuso infantil?

Según UNICEF, en América Latina, 230 niños son explotados sexualmente, la mitad de los cuales son familiares directos. En tanto, según la ONG Basta ASI (abuso sexual infantil), en el país, hay un 20 por ciento de los chicos que fue abusado, y un 40 por ciento que tuvieron un contacto sexual inadecuado.
 
Un humilde depósito en el barrio porteño de Mataderos es el lugar donde la ONG Basta ASI. Hace tan sólo 6 meses que la entidad nació impulsada por un grupo de trabajadores judiciales que siguieron causas similares y dijeron: “Basta, hay que hacer algo”. Su titular es Jorge Daniel Ponce, abogado y fiscal Penal y Contravencional de la C.A.B.A.
 
El objetivo es generar conciencia proponiendo cambios y reformas. Desarrollaron proyectos en materia de prevención, detección, visibilización y el tratamiento de las víctimas de ASI.  Su lema es “trabajar en defensa de los Derechos de la Infancia, visibilizando y luchando en contra del abuso sexual infantil en un doble estándar: que la sociedad hable del tema para poder prevenir”, aseveró Ponce.
 
En el marco del proyecto de Reforma Integral para el Tratamiento en la Investigación de los Casos de ASI,  es muy importante detectar comportamientos extraños en los niños. Los indicadores o indicios que puedan mostrar van desde el miedo, rotundos cambios de comportamiento, trastornos de sueños, ataques de ira o ansiedad así como cambios en hábitos alimenticios o temores inexplicables a ciertas personas. Y en los adolescentes, problemas con figuras de autoridad, fobias, anorexia, bulimia, obesidad, mentiras fugas del hogar hasta problemas de drogas o intentos de suicidio.
 
El especialista en Derecho Penal ejemplificó que “que de un aula de 30 chicos, 4 o 5 sufrieron alguna situación de acoso. Por este motivo,  se tiene que trabajar en la prevención y en la víctima porque puede ser cualquiera: un maestro, el profesor del club, el cura, el padre, un amigo, el tío, el padrino, y puede pasar en cualquier lado: en tu casa, Iglesia o colegio. El pedófilo puede estar mimetizado en cualquier persona”.
 
En tanto, Ponce explicó que, en general, los chicos abusados “nunca van a contar lo que vivieron” porque “son amenazados de agresión física” por el abusador, o porque “tienen el temor de ser separados de su familia, o el miedo a que no les crean o por vergüenza y culpabilidad”.
 
En el marco de una de las iniciativas de la entidad como la creación de un cuerpo de abogados, psicólogos y psiquiatras especializados, el fiscal porteño destacó que es importante “escuchar a los chicos y no hacerles juicios de valor. Tampoco retarlos ni contradecirlos. Ellos sienten culpa y vergüenza por lo ocurrido”.
 
Desde la ong, creen que hay indicadores físicos que son claves para que la familia pueda identificar un abuso y denunciarlo: la zona genital irritada con dolor o picazón, infecciones urinarias recurrentes, ropa interior rota o manchada con material fecal o sangre, hasta dolores al orinar o al sentarse y caminar.
 
En el plano judicial y ante un caso confirmado, Basta ASI plantea modificar el modo en que se atiende a los jóvenes abusados  en los trámites periciales en este tipo de causas. Una de las medidas es a través de la Creación del Centro de Atención para Niños Víctimas y Testigos (Canvit) donde los psicólogos y psiquiatras controlen el examen a distancia con un sistema de audio y video teniendo presente el “interés superior del niño para que no se sienta invadido por los operadores”.  Y tratan de derribar un mito: “Los chicos no mienten, ellos hablan con sus gestos, por eso hay utilizar la tecnología como prueba”, explicó Ponce.
 
Por último, deja otro consejo a los padres: “Lo importante es hablar con nuestros hijos así cuando les pasa algo que no les gusta nos pidan ayuda. Explicarles que si alguien les propone un secreto es malo y que el abuso en general ocurre en un círculo de confianza”.

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