Buenos Aires
17 de Diciembre 2017

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Bitcoin si o bitcoin no, esa es la cuestión.

Por Horacio R. Granero, ElDial.com

 

Al momento de escribir estas líneas el Bitcoin está a una cotización de u$s 6435,08 dólares, con picos entre u$s 7416,17 y u$s 5758,83 en los últimos quince días, lo que hace de por sí una inversión por demás interesante, pero no necesariamente segura en cuanto al retorno de lo invertido, obviamente si la intención que tenemos es tomar a esta criptomeda como una inversión. Pensemos que en la primer quincena del 2017 el bitcoin cotizaba a u$s 738,7….

 

Pero, para muchos, el bitcoin es algo más que una inversión: es una forma de pago, una moneda, o dicho de otra manera. Ello es producto de la disrupción económica que, sin darle mucha importancia a las formas y las leyes vigentes, se impone con una regla que para muchos se presenta como agresivamente insolente: lo que funciona sirve, se llame Uber para el transporte de personas, Airbnb para el alojamiento, o… bitcoins para abonar bienes y servicios.

 

El bitcoin es una moneda digital descentralizada que había sido ideada por Satoshi Nakamoto en 2008, si bien no se sabe a ciencia cierta si este personaje realmente existió o es un sobrenombre. Lo único cierto es que cuando hablamos de bitcoin, nos referimos a 3 realidades: el software, el protocolo y la moneda. El software se encuentra en código abierto. El protocolo, (llamado comúnmente “blockchain”), es el corazón de Bitcoin y la razón de su éxito. El protocolo actúa como un registro donde queda constancia de todas las operaciones que se hacen en la red Bitcoin. No solo se indica el origen y destino de las operaciones así como su monto sino que además se consigna el momento exacto en que dicha operación tuvo lugar.

 

Por último, cabe preguntarse si el bitcoin puede ser comprendido como una moneda, y ahí se presentan las dudas.

 

Algunos consideran al bitcoin como una “moneda privada”,  pero para ser moneda se exige la característica de tener curso legal, o sea aceptación obligatoria para la cancelación de obligaciones. En este caso podríamos hablar de moneda  de “curso voluntario”, que valdría  solo si las partes lo aceptan libre y voluntariamente  como pago darán efecto liberatorio a aquel.

 

En otros casos se consideró al bitcoin como un mero instrumento financiero, sujeto a la normativa propia del mercado de capitales, lo    que obligaría a aplicar  los controles financieros para la operativa con bitcoins.

 

Finalmente están quienes consideran a los bitcoins como “bienes” en cuyo caso estaríamos frente a “commodities electrónicos”, con ciertas particularidades. En concreto, el objeto de toda operación jurídica con bitcoins seria la llave privada que permite a uno firmar la transferencia de los bitcoins a otra dirección publica. Esa llave privada es un bien, o sea “un objeto inmaterial susceptible de valor e integrante del patrimonio de una persona”.

 

En ese caso se trataría de un trueque en los términos del artículo 1172 del Código Civil y Comercial que indica que “hay permuta si las partes se obligan recíprocamente a transferirse el dominio de cosas que no son dinero”. De aceptarse esta postura se trataría de un contrato bilateral (art. 966 CCyC), puesto que ambas partes se obligan a transferir a la otra la propiedad de una cosa, oneroso (art. 967 CCyC) en tanto que el contrato representa ventajas y sacrificios económicos para todas las partes, conmutativo (art. 968 CCyC), ya que las ventajas y pérdidas para ambas partes son conocidas por las partes aunque también se podría considerar aleatorio si las partes en ejercicio de la autonomía de la voluntad reconocen que  acontecimientos inciertos (como es la cotización) hacen que dependan las ventajas o sacrificios para una o ambas partes, no formal (art. 969 CCyC), por tratarse de bienes muebles, y por último nominado (art. 970 CCyC), por contar con una regulación legal completa y específica.

 

Lo que no cabe duda es que para nuestro país el bitcoin no es moneda, ni nacional ni extranjera dado que  no se cumplen los recaudos exigidos por el art. 30 de la Carta Orgánica del BCRA que exige dos requisitos para considerar a un instrumento como moneda: que el emisor del instrumento imponga el curso legal respecto del instrumento y la existencia de un valor nominal fijado al instrumento.

 

Para los defensores de la cultura bitcoin el concepto de moneda previsto en la Carta Orgánica del BCRA responde a una “visión anticuada de la economía”, donde solo se concibe una emisión centralizada, de imposición del instrumento de cambio y de fijación del valor por el emisor y lo que  bitcoin busca es justamente quebrar ese esquema.

 

Es importante resaltar lo resuelto en de junio de 2014 por Banco Central en el comunicado de prensa reconoce la existencia y uso de los bitcoins; en ningún lugar del mismo se dispone la prohibición del uso ni se considera que el uso de bitcoins es una conducta ilegal. La única advertencia que da el BCRA es “que las llamadas “monedas virtuales” no son emitidas por este Banco Central ni por otras autoridades monetarias internacionales, por ende, no tienen curso legal ni poseen respaldo alguno”.

 

Un elemento a tener en cuenta es la reforma tributaria presentada recientemente por el Ejecutivo, que ha generado críticas de parte de los tenedores de bitcoin y otras monedas digitales, quienes aseguran que el proyecto “equivocadamente asimila el tratamiento de estos activos al que se aplica a bonos, títulos públicos y otros títulos valores” y califica, en este sentido a la propuesta de tener metas “recaudatorias y cortoplacistas”.

 

En un documento elaborado por la ONG Bitcoin Argentina se da cuenta que en el proyecto “se gravan las ganancias obtenidas por la enajenación de ‘monedas digitales’ a la alícuota del 15% (arts. 2 inc. 4, 90 bis, IV y 90, 3er par.) ya sea que se trate de ganancias de fuente argentina (impuesto cedular) o extranjera (2da. Categoría).” “Al tomar como costo de adquisición el valor histórico, el proyecto pretende capturar la apreciación obtenida por los tenedores de ‘monedas digitales’ antes de la entrada en vigencia de la reforma, lo que implica una forma de imposición retroactiva”, señaló el documento preparado por la entidad.

 

Por último, CME Group, Inc. anunció recientemente que está abriendo “futuros de bitcoin”, una operación bursátil de inversión para la criptomoneda, para fines de 2017, luego de que adquiera los permisos regulatorios necesarios de la Comisión de Comercio de Commodities Futuros de los Estados Unidos (CFTC). La compañía, una de las empresas lìderes de activos y futuros financieros, ha difundido por sus redes sociales la futura implementación de intercambios regulados de futuros de bitcoin, llevando el precio del criptoactivo a un nuevo máximo histórico. Al igual que en el mercado general de futuros, -por lo general enfocado a las materias primas- , los futuros de bitcoin permiten a los clientes fijar un precio fijo en el que les gustaría vender o comprar una cierta cantidad de la criptomoneda en un tiempo fijo en el futuro.

 

Los futuros de bitcoin son ideales para aquellos que ya han invertido en grandes sumas de bitcoin. En lugar de vender sus bitcoins por dinero fiduciario, estos mismos titulares de bitcoin pueden acortar los futuros de bitcoin y obtener ganancias de la volatilidad del precio.

 

En nuestro país, Rofex (Mercado de Futuros de Rosario) por su parte anunciaría también antes de fin de año un servicio de custodia de bitcoins y, junto a la Caja de Valores, ya viene usando la tecnología blockchain. De a poco, los mercados locales están dando los primeros pasos para incorporar dentro de sus operatorias y procesos al bitcoin y la tecnología sobre la cadena de bloques.

 

De esta forma, lo que ahora hacían los inversores que quieren tener bitcoins deben ceder la custodia de la ‘wallet’ (billetera virtual de bitcoins) a un tercero (brokers de exchange) o construirla ellos mismos si tienen muchos conocimientos informáticos, con la iniciativa del Rofex podrían tener sus criptomonedas seguras en un mercado regulado, con lo que los usuarios estarían protegidos si hay algún problema de seguridad o fraude con el bróker, como ocurriera más de una vez.

 

El desafío está planteado, estará en nosotros aceptarlo o no. En definitiva deberemos decidirnos en vivir en una sociedad “disruptiva” o “convencional”. La respuesta no es sencilla.

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